lunes, 1 de mayo de 2017

ME PLANTO




              Lo siento mucho, pero me planto. Hace unos días he oído decir que ya va siendo hora de que dejemos de utilizar expresiones como “vida de perros”. Lo decía un activista contra el maltrato animal, movimiento que cuenta con toda mi simpatía, argumentando que ese tipo de expresiones contribuyen a perpetuar los estereotipos de considerar a los animales como objetos… etc.

                Con mis hermanas y sobrinas habló algunas veces sobre lo que se viene denominando “lenguaje machista”. Sin llegar a estar totalmente de acuerdo con ellas, porque me parece que algunos de sus postulados son algo extremados, comprendo que hay expresiones que por muy tradicionales y “de toda la vida” que sean, pueden resultar, y seguramente resultan, ofensivas para las mujeres y  contribuyen a fijar en el, digamos, inconsciente colectivo patrones de pensamiento y conducta que es necesario dejar definitivamente atrás.

                Hay que ser algo obtuso para no darse cuenta que frases como “merienda de negros” o “perro judío” están mejor en el baúl de los recuerdos que en nuestro vocabulario, aunque se enfaden Don Pío Moa los de Intereconomía. Hay, en fin, que entender y respetar a los demás en nuestro comportamiento y en nuestro lenguaje, que al fin y al cabo los pensamientos los formamos con palabras.

                Pero toda cara tiene su cruz. Y la cruz en este caso son esas personas que van olfateando el vocabulario como sabuesos, buscando y rebuscando tonos, matices y connotaciones para poder escupir  a la cara de quienes usan tal expresión o tal otra el terrible anatema de la incorrección política. Y como así se sienten muy modernos y muy solidarios con muy poco esfuerzo, pues la cosa va a más y a más.

                De seguir por este camino llegara muy pronto el momento en que cuando demos los buenos días, se nos lancen a la yugular por malófobos y nocheofobos. Por mi parte seguiré como hasta ahora, intentando respetar a los demás y, si hace falta, modificando mis puntos de vista en el sentido de empatizar con el otro, pero en el asunto del “lenguaje correcto”, me planto.

viernes, 28 de abril de 2017

ELIAD COHEN GANADOR

            Definitivamente, el hábito no hace al monje. Nunca he sido muy aficionado a los llamados “reality shows”, la telerrealidad de andar por casa. Confieso, mea culpa, que durante muchos años he sido uno de esas personas “cultas y con sensibilidad” que miraba con desdén todo ese mundo, ese cajón de sastre, denominado “telebasura”. No voy a decir que ahora me haya vuelto un fanático del tema, pero si empiezo a ver ese aspecto sociológico cuya defensa tantas burlas le acarreó a Mercedes Milá en su momento. Independientemente de los componentes puntuales de cada formato (Gran Hermano, First Dates, Supervivientes etc.), y dando por supuesto el añadido de la, digamos, manipulación a favor del espectáculo y la audiencia, lo cierto es que estos programas me están sirviendo para ver, por ejemplo, como son y cómo se relacionan ahora los jóvenes, como se reacciona ante situaciones límite y, en definitiva, por donde va la sociedad de nuestros turbulentos tiempos. Naturalmente no me creo a pies juntillas todo lo que veo. Hay que tener en cuenta que en este tipo de programas los participantes tienden a actuar, a fingir, a dar espectáculo. Pero la verdad de cada uno de ellos, que es persistente, siempre acaba por aflorar quieran ellos o no quieran. En este sentido he visto como más de uno ha puesto empeño en hacer que “la gente me vea como soy de verdad” y ha tenido la mala suerte de que la gente, efectivamente, lo ha visto.


            Estos días estoy siguiendo “supervivientes 2017”. Yo soy homosexual y confieso (“Y confieso a mi manera”, grande Mari Trini) que el hecho de que uno de los participantes sea Eliad Cohen, icono gay por excelencia, ha tenido que ver mucho en el asunto. Eliad tiene esa imagen de macho duro y supermasculino que está tan de moda ahora. Su participación en el programa vino precedida por la polémica, absurda desde mi punto de vista, que provocaron unas declaraciones suyas en las que decía que su intención, entre otras, era “normalizar la imagen de los gais en televisión”. Rápidamente han surgido voces indignadas que se han referido a él aplicándole epítetos como “plumófobo”, “gayfobo” y algúnos otros curiosos neologismos que ahora no recuerdo. ¿Qué eso de “normalizar”? ¿Qué pasa, que para ser gay hay que tener pinta de macho? Cosas de ese tipo. Antes ver el programa, antes de conocer a Eliad en acción, ya me pareció una chorrada todo ese revuelo, pero ahora me lo parece mucho más.


            Si el aspecto físico de Eliad Cohen levantaba pasiones, su actitud, la delicadeza cuando habla, el cariño y la lealtad que demuestra hacia sus compañeros, lo buena persona que parece ser, en definitiva, enamora completamente. De momento no se le ha visto un mal gesto, ni una bronca, ni una actitud insolidaria. Por mucho que cueste creerlo, da la sensación de que Eliad ha ido a “Supervivientes” a tener una experiencia de convivencia y supervivencia, sin más. No quiero echar piedras sobre el tejado de los demás concursantes, aunque para ser sincero hay algunos que se merecerían un buen pedrisco, pero en mi opinión destaca mucho entre ellos. No se puede dudar que Eliad Cohen tiene la ventaja de no estar contaminado por su pasado, o el divorcio de sus padres, o el escándalo de su hermana, o su relación (o no) con “Las Campo’s Team”, pero yo creo que hay más. Creo que hay en él un hombre que se siente hombre, pero que deja fluir su parte femenina con toda naturalidad y, sobre todo, que sabe ser adulto sin dejar de ser niño. Un hombre cuyo hábito de supermacho no hace un monje machista. Ojalá todos los hombres, al margen de la orientación sexual, fuésemos un poco más Eliad.
            Creo que hacer de Eliad Cohen ganador de esta edición de "Supervivientes" sería más  que elegir entre un concursante u otro, sería premiar la convivencia sobre las broncas, la actitud sobre el escándalo y, en definitiva, ayudar a que los reality shows dejen de ser un depósito de escándalos "rosa" y sean lo que deben de ser. Sería afirmar que puede haber espectáculo sin hacer sangre.

             Ahora ya sabemos que Eliad tuvo que abandonar la isla pero, en cualquier caso, él sigue siendo mi ganador.

domingo, 26 de marzo de 2017

ROLLS-ROYCE EN LA TORRE DE LOIZAGA

          Apenas a una hora de Santander, en el pueblo vizcaíno de Sopuerta, tenemos una maravilla: La única Colección Rolls-Royce en Europa con todos los modelos fabricados entre 1910-1998.


          La colección está ubicada en la antigua Torre de Loizaga, en una seria de naves muy bien integradas en el paisaje, rodeadas de un parque perfectamente cuidado y con unas vistas excepcionales. Además de la magnífica colección de Rolls-Royce, que incluye dos modelos del legendario Silver Ghots y hasta un exclusivísmo Phanton IV, similar a los utilizados por la Casa Real y del que solo existen 18 en todo el mundo, podemos ver un bellísimo Isotta Fraschini, un Hispano-Suiza y hasta un Delaunay-Belleville que perteneció a Nicolás II.


          Ford, Jaguar, Renault, Vauxhall, Cadillac… Todos ellos en perfecto estado de conservación; un verdadero tesoro para los amantes de los coches clásicos. Muy, muy recomendable.





viernes, 17 de marzo de 2017

DE OBRAS Y SUTILEZAS

         El pobre Chispas lleva un par de días viviendo sin vivir en sí. Mi gato es controlador, metódico y territorial; considera además que forma parte de su ámbito de dominio todo lo que se puede ver a través de las ventanas. Ocurre que estos últimos días han estado haciendo obras justo debajo de casa, y eso le tiene en una pura desazón. Toda esa colección de ruidos, máquinas y operarios montando bulla en sus mismitas barbas, o justo debajo de ellas, le inquieta sobremanera. Se pasa el día tumbado en el pasillo, el mi pobre, muerto de curiosidad pero incapaz de reunir el valor suficiente para acercarse a la ventana y ver con sus propios ojos cual es el origen de esa espantosa barahúnda que se desliza por las ventanas hasta el mismísimo sagrario de su reino.


          Se dirá de Chispitas que peca de exceso de prudencia; habrá incluso quien le tache de cobarde. Pero lo cierto y verdad es que nunca pensé, y Chispas mucho menos, que el simple asfaltado de un minúsculo callejón requiriese tan gran cantidad de obreros, vehículos mastodónticos e instrumentos diversosde hacer ruido. No resulta muy agradable despertarse a las ocho de la mañana a los sones apocalípticos de los martillos hidráulicos. Tanto ruido han estado haciendo, y durante tanto tiempo, que cualquiera diría que el anterior piso estaba hecho de titanio reforzado. Eso o que estaban haciendo un túnel de metro hasta Nueva Zelanda.

          Como todos mis esfuerzos por insuflar animo a Chispitas han resultado vanos, le he dejado cómodamente aterrorizado debajo de la cama y me he ido a dar el paseíto por La Vega, en donde me he encontrado con la agradable sorpresa de que el mar de maloliente estiércol de la semana pasada, tan agresivamente perjudicial para la pituitaria, ha sido sustituido por el fresco olor de la tierra recién arada. Empieza, según me han dicho, la temporada de sembrar patatas. Las parcelas de tierra que no están aradas se ven cubiertas de un verdor brillante cuajado de encantadoras margaritas, conformado un paisaje del que Millet hubiera hecho una obra maestra y que Picabia, o alguno de sus secuaces, hubiesen estado encantados de convertir en un espasmo de colorines rabiosos.


          De vuelta del paseo, mi parada para tomar café en Madigans me ha proporcionado la oportunidad de leer uno de esos inimitables titulares con que El Diario Montañés tiene la gentileza de deleitarnos de vez en cuando. Parece ser que la Corporación Municipal de Torrelavega cuestiona muy seriamente la labor de la Jefa de Bomberos. Ella se defiende argumentando que lo que verdaderamente pasa es que “todo el mundo está en contra de ella”, a lo que un sagaz concejal ha replicado, y este es el titular, que “PIENSA QUE TODO EL MUNDO ESTÁ EN CONTRA DE ELLA, CUANDO LO QUE PASA ES QUE NADIE LA PUEDE VER”. En un primer momento se me ha ocurrido pensar que ese “nadie la puede ver” fuese una descripción literal de la realidad, esto es que la jefa de bomberos no aparecía por su trabajo o, caso de aparecer, se escondía tan hábilmente que nadie era capaz de echarle la vista encima. En ese caso se comprendería que la Corporación estuviese descontenta, porque tiene que ser muy exasperante tener que jugar con la Jefa de Bomberos al escondivirite cada vez que se produzca una alarma de incendio. Pero la lectura más detallada del artículo me desengañó sobre ese asunto. Lo que ocurre es que nadie está en contra de una jefa de bomberos a la que nadie puede ver ni en pintura, que viene a ser como decir que no es verdad que nadie la quiera, que lo que ocurre es que todos la odian.

          No es que a estas alturas me vaya a sorprender por escuchar a un político diciendo verdades de Perogrullo. Tampoco es nada nuevo por desgracia que a un concejal le dé por soltar memeces a diestro y siniestro, pero se me reconocerá que esa distinción entre el “todos en contra de ella” y el “nadie la puede ver” solo deja dos opciones: o el concejal es tonto de baba, o es un titán de la sutileza. A vuestro criterio lo dejo.